Inspiración por Europa

Viaja y sueña: descubre los puntos de encuentro del continente y explora las huellas de su historia con una nueva mirada.

Tallinn

Viaje a la Edad Media

Diego Delso

Recorrer Talin es como hacer un viaje a la edad Media. La capital de Estonia conserva el encanto de la era medieval. Al recorrer sus calles de adoquines amuralladas se vuela, por arte de magia, al siglo XIV y es que el antiguo muro defensivo de la ciudad aún sigue en pie y tiene más de ¡20 kilómetros y veinte torres!

Son muchas las viejas casas de los gremios de comerciantes y los almacenes que se mantienen en pie… Muchas de ellas se ubican en la calle Pikk, o calle Larga. Su uso ha variado y ahora las más hermosas son museos, edificios que solo abren para eventos… Todo está tan bien conservado que la Unesco ha declarado todo el casco histórico, (conocido como “Vanalinn) Patrimonio de la Humanidad.

El punto de partida y centro por excelencia de Tallin es la plaza del Ayuntamiento, Raekoja plats. Era el lugar por excelencia de los mercaderes y a día de hoy, está repleto de restaurantes y bares que lo han convertido en uno de los centros neurálgicos de la ciudad.

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Tras contemplar el Ayuntamiento, recomendamos acercarse a la farmacia que hay en el número 11 de la misma plaza, la cual presume por ser una de las más antiguas de Europa. Entrar en ella es transportarse al 1422, el año en el que abrió sus puertas.

Una vez explorada la plaza toca empezar a caminar por las enrevesadas y empedradas calles de los alrededores. Hay varios puntos clave por donde hay que pasar, como por ejemplo el callejón de Santa Catalina, un enclave de gran belleza donde actualmente se concentran talleres de artesanos, restauradores de joyas…

Y por supuesto, hay que hacer una parada obligada ante la catedral ortodoxa de Alejandro Nevski, en la colina de Toopmea, donde encontramos esa huella de la dominación rusa y soviética. Casi una excepción, pues poco queda de aquellos años en los que Estonia vivió, en una primera etapa bajo la bandera de Rusia y en una segunda, de la URSS.

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Y para los que queréis conocer la cara más alternativa de la ciudad, no podéis perderos los barrios Uus Maailm y de Rotterdam. El primero es considerado el barrio más hippy y alternativo de la ciudad: en él encontramos una casa comunitaria donde se organizan eventos, mercadillos y festivales juveniles. El segundo, el barrio de Rotterdam, se encuentra muy cerca del Casco Antiguo y destaca por albergar antiguas fábricas renovadas y transformadas en galerías, museos, centros de artistas…

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La cara más contemporánea de la ciudad se encuentra en el museo KUMU, una cita imprescindible para los amantes del arte. Es un museo que expone obras de los maestros más representativos del arte estonio – pintores y escultores – desde el s. XVIII hasta la actualidad. El edificio, que se inauguró en 2006, es una obra de arte en sí misma que se caracteriza principalmente por el uso de líneas puras. El diseño nació de la propuesta ganadora de un concurso internacional de arquitectura que se celebró en 1994.

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Finalmente, llega el momento de ver una panorámica de Tallin y no hay mejor lugar que no sea desde uno de sus miradores. Recomendamos el mirador Piiskopi, es un excelente punto donde despedirse de la bella capital de Estonia.

Para más información podéis visitar la web de turismo de Tallin.

¡Descubrid cómo sobrevivir en Tallinn!

LAS CLAVES DE ESTA CIUDAD:

Un libro

El loco del zar de Jaan Kroos., novelista que destacó por sus relatos analíticos de la época soviética. Narra la historia de un varón del siglo XIX que se enamora de una campesina y que acaba en prisión.

Un personaje

Los talineses Pritt Kasesalu, Ahti Heinla y Jaan Tallinn desarrollaron la solución técnica de Skype. Este software, que permite comunicaciones de texto, voz y vídeo sobre internet, nació en Tallin.

Un lugar

La prisión de Patarei es un símbolo de la represión soviética en Estonia. Es un antiguo cuartel y batería del ejército zarista de mediados del siglo XIX convertido en cárcel por la república estonia. Actualmente es un museo que se puede visitar por el módico precio de 2 euros.

Una canción

El Mu isamaa, el siempre aplaudido himno de Estonia. Se presentó por primera vez en el Gran Festival de la Canción de Estonia en 1869 aunque no se adoptó como himno hasta 1920.

Un plato

El plato más típico de Tallin es la carne con patatas, receta que debe mucho a la tradición agrícola según la cual sólo consumía carne los días festivos. Como dulce, apuntad los caramelos de chocololate kalev, los cuales encontraréis en casi todos los supermercados.

Una fiesta

El Festival de Canto de Tallin, un acontecimiento cultural único, protegido por la Unesco. Durante el Festival, el país entero se reúne para cantar, bailar y celebrar su independencia, la cual obtuvieron sin disparar una sola bala, en la conocida como la Revolución Cantada de 1988.