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Croissant Milanés

¿Quién se atreve a decir que no?


LOS INGREDIENTES

  • Croissant
  • Crema de Mascarpone
  • Coulis de fresa
  • Azúcar lustre

Reinventamos nuestro croissant

En Viena sabemos que las opciones para rellenar un cruasán son prácticamente infinitas, pero queríamos darle un toque diferente, más festivo, que huyera del chocolate o el jamón dulce y el queso. Y con esa mentalidad ha nacido el Cruasán Milanés, un cruasán caliente relleno de crema de mascarpone que no podréis resistiros a probar y repetir. Todos hemos comido alguna vez un cruasán relleno de chocolate o de jamón dulce y queso.

Sin embargo, en Viena hemos apostado por una combinación menos popular y más original, pero siempre con ingredientes reconocibles. ¡Sabores familiares que, al unirse, se convierten en una auténtica explosión de sensaciones!

Una suave crema de queso mascarpone se convierte en la protagonista de esta receta.

El nuevo Cruasán Milanés, después de abrirlo y plancharlo en nuestras sandwicheras, lo rellenamos con una manga pastelera de crema fresca de mascarpone que, a la entrar en contacto con el cruasán caliente, toma la temperatura ideal para que lo degustéis. Antes de servíroslo, lo completamos con un hilito de coulis de fresa y con azúcar glas. Mmm… ¿Quién se puede resistir?

El origen del croissant

Pues no, el origen del cruasán no es francés… ¡Parece ser que nació en Viena! Cuenta la historia que, en 1683, el Imperio otomano quiso invadir el Imperio austrohúngaro, que entonces era la entrada de Europa. Viena resistió y los otomanos acabaron derrotados.

Para celebrar la victoria, el gremio de pasteleros de Viena quiso crear un pastel conmemorativo. Se convocó un concurso y el jurado eligió como ganadora una pieza pequeña en forma de media luna, símbolo del Imperio otomano. El nuevo pastel tuvo mucho éxito en toda Europa, sobre todo en Francia, donde lo denominaron lune croissant, que quiere decir “luna creciente”, pero como el nombre era demasiado largo se quedó solo en croissant. Así fue como los franceses lo hicieron suyo y lo bautizaron oficialmente con ese nombre.

En Francia se rumorea que fue María Antonieta, que había nacido en Viena, la que hizo viajar hasta París este pastelillo antes de la Revolución francesa, aunque en el país galo, la historia del cruasán es relativamente corta: solo aparecieron de forma generalizada a mediados del siglo xix.

El Mascarpone

Es un queso originario de Lombardía, en el norte de Italia. De hecho, técnicamente hablando, no es un queso como tal, sino el resultado de añadir un cultivo de bacterias a la nata que se extrae de la leche empleada para elaborar el parmesano.

Se prepara de manera muy parecida al yogur. Es fresco y se obtiene con crema de leche y nata. Se caracteriza por ser cremoso, consistente, de color amarillo muy pálido y con un gusto dulce. Además de utilizarse para elaborar el tiramisú, también se suele servir con el panettone.