Inspiración por Europa

Viaja y sueña: descubre los puntos de encuentro del continente y explora las huellas de su historia con una nueva mirada.

Maastricht

La ciudad menos holandesa de Holanda

MAASTRICHT. JORGE FRANGANILLO ON VISUALHUNT.COM / CC BY

Maastricht es una de las ciudades de Europa mejor conservadas. Pero más allá de sus monumentos y su arquitectura, sorprende por su urbanismo (una ciudad holandesa… ¡sin canales!) y por la actitud gastronómica de su gente.

Aunque es un nombre puramente holandés, Maastricht es palabra familiar para muchos europeos. Ocupó las portadas de todos los medios del continente ¡y del mundo! en aquel ya lejano febrero de 1992. Esta hasta entonces desconocida ciudad pasó a la historia por ser sede de la firma del famoso Tratado de la Unión Europea.

Pasada la euforia, Maastricht, capital de la provincia de Limburgo, desapareció de los titulares y de las mentes de las personas. Los días de gloria quedaron atrás y la vida volvió a la normalidad en esta localidad, habitada por apenas 120.000 personas y situada en pleno centro de Europa, en un brazo holandés que penetra en Bélgica y Alemania.

Pero Maastricht puede presumir de más cosas. Más allá de ser una de las ciudades más antiguas y mejor conservadas de Holanda, Maastricht ocupa cada año las portadas de medios especializados en arte por ser sede de la más prestigiosa feria de arte y antigüedades: la Tefaf (The European Fine Art Fire), catalogada por los expertos como la más importante del mundo. Y aún más importante para su gente, la ciudad también acoge el Preuvenemint, el festival gastronómico de calle más popular del país. ¡Vayamos por partes!

TEFAF. WIKIMEDIA

El patrimonio de la ciudad esconde ¡más de mil seiscientos monumentos protegidos! Entre ellos muchas iglesias cuyas campanas doblan todos los días puntuales, a las 8 en punto de la mañana. Y ¡ojo!, no tiene canales, una excepción para una urbe de los Países Bajos. Por eso dicen también que es la ciudad menos holandesa, lo cual tiene sentido. Su codiciada situación fronteriza la hizo pasar de mano en mano y eso deja huella.

No hay canales pero es una ciudad dividida en dos zonas, el este y el oeste, por el río Mosa. Es en la orilla este donde se concentra la vida comercial y donde se ubica la amplia plaza de Vrijthof donde reina la basílica de San Gervasio, la más antigua de Holanda. Está llena de restaurantes y cafés con sus terrazas, abiertas y animadas aunque nieve. Y siempre hay señoras sentadas disfrutando de un vino, o jóvenes estudiantes con una cerveza. En esta o en la cercana plaza arbolada llamada Onze Lieve Vrouweplein, donde se alza otra basílica románica, la de Nuestra Señora, original del siglo XI y a la que peregrinan muchos holandeses. Cabe destacar que los habitantes de Maastricht también se diferencian de sus paisanos en la religión, pues son mayoritariamente católicos frente a los protestantes dominantes en el resto del país.

PHOTO ON VISUAL HUNT

Como curiosidad, en esta área de la ciudad se sitúa también la calle Stokstraat, la vía comercial más cara de los Países Bajos, lo que ayuda a entender el alto nivel de vida. Buen lugar donde comprar un cucurucho de patatas con mayonesa, quizá una de las especialidades de la gastronomía holandesa y que aquí también está presente.

JORGE FRANGANILLO ON VISUAL HUNT / CC BY

No sólo hay tiendas. El casco antiguo es también zona llena de callejuelas, peatonales y empedradas donde abundan los anticuarios, las librerías de viejo… por las que siempre circulan bicicletas y muchas motos, a pesar de la casi siempre persistente lluvia. Rebosante de casas blasonadas siempre adornadas con flores, sea la época del año que sea. La coquetería es una de sus señas de identidad. Al contemplar esas ventanas, sin cortinas, se advierte la forma de vida y el rastro visible de sus muchos moradores. Desde Roma hasta la Edad Media; desde Napoleón a nuestros días: en Maastricht se han escrito muchas líneas de la historia de Europa.

El dominio galo que sufrió la ciudad se aprecia en la forma de entender la vida, distinta en algunos aspectos a las costumbres imperantes en el resto de Holanda. Por ejemplo en la gastronomía. También en esto Maastricht es una excepción. Presume por acoger varios restaurantes con estrella michelín.  Y por ser sede del festival culinario más popular de los Países Bajos: el Preuvenemint, que se celebra a finales de agosto. Los mastriquenses tienen fama de sibaritas, por eso cuentan con un mercado al aire libre cada sábado en la Plaza Principal de la ciudad y también con un mercado cubierto llamado “Mosae Gusto” donde pueden degustar todo tipo de productos.

MARC VAN DER CHIJS ON FLICKR

Si quieres probar algo típico de esta región, muy atento a los postres. Maastricht es famosa por su repostería y sus dulces. El pastel llamado Limburgse vlaai es quizá el más famoso. Lo hacen relleno de fruta o de crema pastelera aunque también es muy popular una variedad elaborado con arroz con leche, la llamada “rijstevlai”.

LAS CLAVES DE ESTA CIUDAD:

Un libro

Maastricht está muy ligada a la figura de D’Artagnan, el personaje literario creado por Alexandre Dumas y protagonista de su famosa obra Los tres mosqueteros.

Un personaje

Jean-Pierre Minckelers, teólogo y filósofo. fue el creador del alumbrado de gas, consiguiendo, por primera vez, alumbrar la ciudad de noche. Contribuyó, también, en el estudio de la utilización del gas en los globos aerostáticos.  En el centro de la ciudad encontraréis su estatua con ‘la llama eterna’ encendida.

Un lugar

Selexyz Dominicanen, una iglesia gótica del s. XIII que ha sido restaurada y reconvertida en una monumental librería y que es considerada una de las más bonitas del mundo. Un templo de libros que unen arte, arquitectura y historia de visita obligada.

Una canción

‘Ode to Maastricht’ de André Rieu, violinista, director de orquesta y compositor nativo de la ciudad que en 1987 fundó su propia orquesta con el objetivo de acercar y difundir la música clásica entre el público joven. ¡Sus conciertos son aclamados mundialmente!

Un plato

La ciudad es reconocida por su larga tradición gastronómica. Podéis probar los platos de carne como el Zuurvlees, un estofado de carne marinada con vinagre acompañado de patata y compota de manzana, acompañado de cervezas artesanales o vinos de la región.

Una fiesta

El carnaval más típico y famoso de Holanda se celebra en la famosa plaza Vrijthof de Maastricht. La fiesta, que tiene una duración de tres días, empieza cuando iza la bandera y un cañón situado en el centro de la ciudad dispara hasta once veces al cielo. Es entonces cuando el pasacalles de carrozas empieza a desfilar por la ciudad y sus calles se llenan de disfraces.