Bocados culturales

Aprende y disfruta: el arte, la música y las palabras nos permiten descubrir de dónde venimos para poder decidir hacia dónde vamos.

La Traviata

la redención por el amor.

Ah, fors’è lui… Follie! Delirio vano è questo!… Ah, quizás es él… ¡Tonterías! ¡Éste es un vano delirio!… Éstos son los versos que encabezan el aria y cabaletta de la gran escena de Violetta, al final del primer acto de La Traviata, la famosa ópera de Verdi.

Fragment de l'òpera interpretada per Amics de l'Òpera de Sabadell.

Violetta Valéry, una cortesana, una mantenida o, más crudamente, una prostituta de lujo en el París de la década de 1840, es la protagonista. Pero Violetta no es más que la tercera encarnación de un mismo personaje y la que ha hecho que la fama de éste llegue a todos los rincones del mundo.

Es una de les óperas más representadas y aclamadas diariamente en todo el mundo.

Violetta, creada mediante los versos de Francesco Maria Piave y la música de Giuseppe Verdi, procede directamente de Marguerite Gautier, la heroína de “La Dama de las Camelias”, novela y posterior obra teatral creada por Alejandro Dumas, hijo. El literato se inspiró en un episodio de su propia vida, un idilio con Marie Duplessis (1824-1847). Hoy en día ésta es tan solo una nota en las guías turísticas de París cuando hablan del cementerio de Montmartre, donde está enterrada.

RAGMENT DE L’ÒPERA. ANTONIO IRANZO (ALFREDO), MAITE ALBEROLA (VIOLETTA), COR AMICS DE L'ÒPERA DE SABADELL

La Traviata nos narra como Violetta se enamora del joven provinciano Alfredo Germont (Armand Duval en la novela de Dumas) y por él deja la vida de mantenida para retirarse a una existencia tranquila en el campo. En el aria que encabeza este artículo, la protagonista reflexiona sobre si Alfredo, a quien acaba de conocer, será aquél que siempre ha soñado, con quien podrá conocer el amor. Rápidamente descarta la idea pensando que ella no está hecha para este tipo de vida. Pero en el segundo acto, que empieza inmediatamente, ya vemos que sí, que Alfredo es “aquél” que la ha rescatado de la mala vida y la ha llevado a amar y ser amada.

MAITE ALBEROLA (VIOLETTA), ISMAEL PONS (GIORGIO)

Pero la vida es dura y pronto alguien se encarga de estropearla: el padre de Alfredo, Giorgio, burgués de mente estrecha, no puede tolerar la situación por culpa de las convenciones sociales. Tiene una hija por casar y su prometido la dejará si Alfredo no renuncia a vivir con una mujer de turbio pasado. Violetta, alma generosa, hace el sacrificio y abandona a su amado, sin más explicaciones. Alfredo, herido en su amor propio, la humilla en público, pero ella le perdona. En el tercer acto, Violetta es ya una sombra de sí misma y sucumbe a la tuberculosis al final, rodeada por los Germont, padre e hijo, que, arrepentidos, han corrido a su lado. Es, no hay duda, uno de los finales más conmovedores de cualquier ópera del repertorio.

Verdi, sin perder la calma, pensaba que el tiempo reivindicaría su obra.

La Traviata fue estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853 y fue un sonoro fracaso debido a la inadecuada primera intérprete de Violetta. Pero, en realidad, las razones son más profundas: el público veía retratada su hipocresía social en un tema contemporáneo y esto no les gustó. Finalmente, fue representada por segunda vez, un año más tarde, con un gran éxito, en Venecia, esta vez en el teatro San Benedetto. A partir de entonces, ha sido una de las óperas más queridas por el público.