Bocados culturales

Aprende y disfruta: el arte, la música y las palabras nos permiten descubrir de dónde venimos para poder decidir hacia dónde vamos.

La Danza

Considerada uno de los referentes imprescindibles del arte contemporáneo.

La danza (1910), de Henri Matisse, es un lienzo enorme que un millonario ruso encargó al artista para decorar el hueco de la escalera de su mansión.

Llama la atención la manera en que simplifica las formas y satura los colores, porque uno de los rasgos característicos de Matisse es el uso libre del color, además de ese vigor expresivo. No olvidemos que fue una de las caras visibles del fovismo.

El fovismo es un movimiento de la vanguardia artística. Fue denominado así por primera vez en el Salón de otoño de París de 1905 por el crítico de arte Louis Vauxcelles, a partir de la palabra fauve, que en francés quiere decir ‘fiera’. Como ha pasado muchas otras veces, una calificación crítica negativa acabó por convertirse en la denominación de un grupo de artistas que, en este caso, usaban el color de forma pura e intentaban crear una impresión violenta y un estilo nuevo y moderno.

«La danza es una unión entre el ritmo y la alegría que se transmite fácilmente entre las personas.»

1. La Danza

Matisse pinta uno de sus temas fetiche: el retorno a la mítica Edad de Oro, cuando los seres humanos éramos felices bailando y cantando sinpreocu-paciones. Esta obra forma pareja con otra titulada La música, que fue muy criticada por su violencia colorista y exaltada.

2. Prerevolución Rusa

Los cuerpos en rojo, desnudos, con los cuellos torcidos y los brazos levantados nos sugieren un momento de éxtasis y liberación. El mismo marchante amigo de Matisse que encargó el cuadro, el ruso Serguéi Shchukin, se dedicó a coleccionar únicamente arte radical y rechazado. Según algunos, Shchukin prefiguraba el cataclismo que aún estaba por llegar, la Revolución Rusa de 1917.

3. Libertad de expresión

Al observar esos cuerpos agitados y frenéticos, no extraña que Matisse y sus compañeros se inspirasen en la obra filosófica de Nietzsche, que defendía la afirmación de la vida.

4. La influencia de Gauguin

En este cuadro solo hay zonas de color puro, sin pinceladas, sin sombras… La influencia de Gauguin en la obra es obvia. El interés por el primitivismo y las sociedades de África y Oceanía fueron un punto en común entre ambos artistas.

5. Contrapunto del cubismo

Este cuadro y el estilo de Matisse se situarían en contraposición al cubismo. Recordemos que el cubismo se basaba en el análisis de un objeto desde varios puntos de vista. La danza es una síntesis entre cielo, tierra y hombre. Y la síntesis del arte queda aquí expresada con la música, la pintura y la danza.

6. «Plafón decorativo»

¿Sabíais que Matisse envió esta obra al Salón con el nombre de Plafón decorativo? Fue todo un acto sarcástico que enfureció a los miembros de la crítica. Durante aquellos años, Francia tenía el propósito de recuperarse del choque que habían supuesto las vanguardias sobre el arte clásico.