Inspiración por Europa

Viaja y sueña: descubre los puntos de encuentro del continente y explora las huellas de su historia con una nueva mirada.

Kallio, Leith, Pigalle y Brera

Para elaborar las recetas de nuestros zumos naturales, nos hemos inspirado en los barrios urbanos de Kallio, en Helsinki; Leith, en Edimburgo; Pigalle, en París; y Brera, en Milano. ¡Conoced su esencia!

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Kallio, Helsinki

En el extremo este de Helsinki se encuentra uno de los barrios con más carácter de la ciudad: Kallio. Se caracteriza por ser de origen obrero, tranquilo y altamente poblado, puesto que en los últimos años se ha ido renovando y llenando de vida. Hoy en día, cuenta con una gran selección de boutiques, cafeterías, restaurantes y bares que atraen a la población más joven y emprendedora de la ciudad.

Para descubrir Kallio podéis empezar por la plaza del mercado de Hakaniemi. Se trata de un mercado con más de cien años de historia que vende una amplia variedad de productos y alimentos. Muy cerca, hay una iglesia modernista que data de 1912 y cada día, a las seis de la tarde, suena en ella una melodía de Sibelius. Otra de las zonas más visitadas del barrio es el parque Karhupuisto, que se distingue rápidamente por tener una gran estatua de un oso. Durante el verano el parque se llena de jóvenes que se reúnen y pasan las tardes al aire libre.

El barrio tiene una fiesta propia: el Kallio Block Party. Es un evento de calle que se celebra en agosto y que reúne bandas y actuaciones musicales que duran hasta altas horas de la noche. Pero no hace falta visitar el barrio en agosto para disfrutar de su esencia, el barrio siempre está lleno de locales donde disfrutar de buenos momentos. Uno de los más icónicos es el “Made in Kallio”, un espacio de trabajo singular para diseñadores y a la vez, una cafetería abierta a todo el público.


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Leith, Edimburgo

Leith es un barrio con identidad propia dentro de Edimburgo. Ocupa la zona del puerto, que fue muy importante hasta mediados del siglo xx y que más adelante sufrió una gran fase de deterioro. Pero, con el transcurso del tiempo, esta zona se ha ido reinventando hasta llegar a convertirse en un lugar elegante y cosmopolita.

En la actualidad, uno de los rincones preferidos del barrio es The Shore. Es un paseo en la desembocadura del río que está lleno de restaurantes, tiendas y galerías de arte. Algunos de los barcos que aún siguen allí atracados albergan restaurantes de renombre. Es la zona del barrio más bucólica: los pequeños barcos del canal y sus calles adoquinadas nos recuerdan un pequeño pueblo pesquero.

No obstante, Leith era un pequeño pueblo portuario independiente de Edimburgo hasta que se anexionó a la ciudad en 1920, a través de su calle principal: Leith Walk, que conecta directamente con Old Town y New Town. El nombre no es casual, se conoce como “The Walk” porque en sus inicios era una calle peatonal.

El evento estrella del barrio es el festival de Leith que presenta una agenda llena de musicales, deporte, teatro e incluso tours para recorrer los lugares que inspiraron la película de Trainspotting.


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Pigalle, París

Pigalle, barrio parisino junto a Montmartre, hace honor al escultor parisino del siglo xviii Jean-Baptiste Pigalle. El mejor momento del día para vivir la auténtica esencia del barrio es cuando cae el sol y se encienden las luces de todos sus locales. Un magnífico festival de colores llena las calles de luz y ofrece una prueba de todo lo que se esconde detrás de sus fachadas: salas de fiestas, bares, restaurantes… Pero sin duda, la estrella del barrio son los cabarets. Entre ellos destaca el Moulin Rouge, el cabaret más popular del mundo gracias a la película que lleva el mismo nombre.

Además de los locales gastronómicos y de ocio, vale la pena pasear por el bulevar de Clichy y llegar a la Cité du Midi, el rincón más tranquilo del barrio. Es un espacio bohemio, aislado del bullicio exterior y con una zona verde. Cerca se encuentra la iglesia de Notre Dame de Lorette, un reflejo del París del pasado.

Otra de las paradas obligatorias es la plaza de Pigalle. Creada en 1789, meses antes de la Revolución Francesa, fue el punto de encuentro de pintores. Y, como no, uno de los puntos más visitados de la plaza es un antiguo cabaret reconvertido en club: el Folies Pigalle.


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Brera, Milán

Brera, en Milán, se caracteriza por ser un barrio lleno de historia, arte y cultura. Sus calles suelen estar llenas de artistas y estudiantes de la Academia de Arte de Brera, una de las instituciones emblemáticas del barrio.

Destaca por contar con muchos cafés al aire libre, un gran número de tiendas exclusivas, bares y restaurantes, además de cuatro iglesias. Aparte de la reconocida y ya mencionada Academia de Arte de Brera, el barrio acoge otra institución de renombre: el Piccolo Teatro di Milano.

El barrio se extiende por la calle que lleva el mismo nombre, la zona que va desde la muralla de la época romana hasta la época medieval y abarca la vía Solferino, Pontaccio, Garibaldi y Corso Como. Su nombre deriva de la palabra germánica “braida” que hace referencia a un campo o a una superficie de césped y es que durante la época medieval, esta zona era un espacio vacío en medio de la ciudad.

Para vivir el barrio resulta imprescindible tomar un aperitivo, una alternativa a la cena que consiste en beber un cóctel con un precio cerrado y comer todo lo que se quiera, costumbre milanesa que no os podéis perder.