Bocados culturales

Aprende y disfruta: el arte, la música y las palabras nos permiten descubrir de dónde venimos para poder decidir hacia dónde vamos.

Grades Esperanzas

Charles Dickens (Inglaterra, 1812-1870) es uno de los novelistas más leidos y traducidos de todos los tiempos. Dickens vivió una infancia dura y triste, sin el apoyo material y afectico más elemental. Esta etapa marcaria decisivamente su obra, sobretodo en novelas como Oliver Twist, David Copperfield o Grades esperanzas.

De estilo pomposo y poético, tiene también un fuerte toque cómico e irónico. Sus sátiras sobre el esnobismo de la aristocracia británica son constantes. Podemos comprender la forma de concebir los personajes si tenemos en cuenta que trabajaba codo con codo con ilustradores, de modo que se iban influyendo mutuamente. Como sus historias se iban publicando por episodios, la trama se iba contruyendo poco a poco, teniendo siempre en cuenta la opinión pública.

¿ Por qué lo escogemos?

Grandes esperanzas es un Bildungsroman, una novela que representa el crecimiento y la ambición personal, en este caso, de Pip, su protagonista y narrador. Desde muy joven, Pip se siente culpable, y tiene miedo de que alguien descubra su secreto.  A lo largo del libro, el tema de la delincuencia le provoca una lucha interna con su consciencia.

ALIANZA EDITORIAL
FILM 2012

"Si por el camino recto no puedes llegar a ser una persona extraordinaria, jamás lo conseguirás yendo por los caminos torcidos."

«Pero cuando vi que Joe abría sus azules ojos y miraba a todos lados con el mayor asombro, los remordimientos se apoderaron de mí; pero eso tan sólo ocurría mientras le miraba a él y no cuando fijaba mi vista en los demás. Con respecto a Joe, y tan sólo al pensar en él, me consideraba a mí mismo un monstruo en tanto que los tres discutían las ventajas que podría reportarme el favor y el conocimiento de la señorita Havisham. No tenían la menor duda de que ésta «haría algo» por mí; sus dudas se referían tan sólo a la manera de hacer este «algo». Mi hermana aseguraba que recibiría dinero. El señor Pumblechook creía, más bien, que como premio se me pondría de aprendiz en algún comercio agradable, por ejemplo en el de cereales y semillas. En cuanto a Joe, discrepó de los dos al sugerir que quizá me regalara uno de los perros que se pelearon por las costillas de ternera.»