Inspiración por Europa

Viaja y sueña: descubre los puntos de encuentro del continente y explora las huellas de su historia con una nueva mirada.

Budapest

La perla del Danubio

PARLAMENTO. JORGE FRANGANILLO ON VISUAL HUNT / CC BY

Al primer vistazo ya queda claro. Budapest tiene dos caras: Buda, en la orilla derecha, elevada y altiva, y Pest, a la izquierda, llana y manejable. No solo sorprende su arquitectura, con tantos estilos diferentes, sino también la cantidad de lugares históricos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Budapest es una ciudad que se puede —y se debe— recorrer andando, ya que es durante ese recorrido tranquilo cuando aparecen las diferentes caras de un destino cargado de historia. Un pequeño obstáculo al cual habrá que hacer frente es el húngaro o magiar, lengua compleja, difícil de entender, que hasta los propios húngaros dicen que fue creada por el diablo.

Si quieres ir al Mercado Central, tienes que buscar la señal que indique Központi Vásárcsarnok, en el centro de Pest. Iniciamos nuestro itinerario en ese mercado, originario de finales del siglo xix, no solo por su interés, sino también por su ubicación, en uno de los extremos de la bulliciosa Váci Utca. Panes recién salidos del horno, esencias de frutas y verduras, y gritos de los vendedores. «¡Probieren, probieren!». No dejes de dar las gracias: «¡Köszönöm!». En la planta superior del mercado, encontrarás restaurantes donde comer.

MERCADO CENTRAL. DIMITRIS GRAFFIN ON VISUAL HUNT / CC BY

Luego toca contemplar el icono más famoso de Budapest: el Parlamento. Su fachada monumental, de espectacular construcción neogótica, es la más fotografiada de la ciudad. Cruza al otro lado del río, puesto que desde Buda es desde donde podrás hacer la mejor foto de ese monumental edificio. Cruzaremos, pues, a la otra orilla del Danubio por el puente más antiguo, el de las Cadenas (Széchenyi Lánchid), que unió en una sola ciudad Pest y Buda, hasta entonces separadas por las heladas del invierno.

BUDAPEST. PHOTO ON VISUALHUNT.
CASTILLO BUDA. PHOTO ON VIAJARBUDAPEST.COM

Una vez en Buda, salimos en dirección a uno de los rincones más monumentales y con más historia, el Castillo de Buda o Palacio Real, al que recomendamos subir en el viejo funicular, Budavári Sikló, y bajar andando. Hoy en día, el castillo es la sede de la Galería Nacional de Hungría, el Museo de Historia de la Ciudad y la Biblioteca Széchenyi. A su alrededor se extiende un entramado de callejones peatonales, estrechos y empedrados, por los cuales apetece perderse un par de horas.

Se conservan edificios centenarios en ruinas, pero que esconden sorprendentes bares de copas.

¿Cansado de tanto caminar? No olvides que Budapest es un importante destino termal, con más de cien manantiales de aguas curativas. Si tienes ocasión, visita alguno de sus balnearios. Los hay con varios siglos de antigüedad. El Balneario Széchenyi es uno de los mayores y el preferido de los turistas.

BALNEARIO SZÉCHENYI. PHOTO ON VIAJARBUDAPEST.COM
SZIMPLA KERT. PHOTO ON LAOTRARUTA.NET

Por la noche, las calles de Budapest se llenan de jóvenes que se desplazan de un sitio a otro. Los lugares que cobran vida con la oscuridad son la plaza Liszt Ferenc y la calle Ráday.

Si eres amante de los pubs y de la cerveza, no te puedes perder uno de los recorridos más famosos de Budapest, el de los pubs «en ruinas». Se trata de locales que han tomado ese nombre porque se encuentran en edificios medio derruidos y conquistados por la vegetación. Los espacios son grandes, la cerveza, óptima, y las noches, animadas por grupos que tocan en directo. El local más mítico es, sin duda, el Szimpla Kert, el primero que abrió, en 2004: una obra de arte en sí mismo.

GULASCH. WONGWT ON VISUAL HUNT / CC BY-SA

No has estado en Hungría si no has comido gulasch.

Déjate seducir por los vinos húngaros. Están los blancos secos, originarios de las viñas de los alrededores del lago Balaton, y los tintos fuertes de Sopron, Eger, Villány…, que resultan perfectos para refrescar el picor de la paprika o para acompañar un buen plato de gulasch, una sopa de carne estofada, verduras, pimentón y otras especias, el clásico de todas las cartas. Igual que el töltött paprika, un pimiento relleno, o el paprika csirke, el tan consumido pollo a la pimienta. Todo pica. Siempre. Y no te olvides de los postres. El mejor strudel de Budapest lo encontrarás en la Reteshaz Strudel House.

Llegados a este punto solo hay que añadir… ¡que aproveche («jó étvágyat«)! y ¡adiós («búcsú»)!

Para más informació podéis visitar la web de turismo de Budapest.

LAS CLAVES DE ESTA CIUDAD:

Un libro

Los chicos de la calle Pal obra clásica de Ferenc Molnár, publicada en 1906. Lectura obligada para jóvenes de media Europa. Narra la rivalidad entre Nemecsek, líder de una pandilla, y bandas rivales. La historia discurre en las calles de Budapest y hay hasta un itinerario con la ruta. En la calle Práter hay incluso una escultura dedicada a la obra.

Un personaje

Aunque el pianista Franz Liszt no nació en Budapest, la ciudad siempre le rinde homenaje pues el compositor insistía en su sentimiento húngaro. Y fue aquí donde dio algunos de sus primeros grandes conciertos.  Hasta el aeropuerto de Budapest lleva su nombre como homenaje a uno de los hijos predilectos de la ciudad.

Un lugar

El viento de primavera (Tavaszi szél vizet áraszt), canción tradicional del folklore húngara. Cabe destacar que Freddie Mercury, el líder del grupo Quenn, la cantó en un concierto en Budapest en 1986.

Una canción

El viento de primavera (Tavaszi szél vizet áraszt), canción del folklore húngaro. Cabe destacar que Freddie Mercury, el líder del grupo Queen, la cantó en un concierto en Budapest en 1986.

Un plato

La paprika, no es un plato en sí mismo pero es el ingrediente con el que se aderezan todas las recetas.

Una fiesta

El 20 de agosto se celebra la fiesta de San Esteban, el primer rey de Hungría. Durante los años del dominio comunista, se mantuvo la fecha festiva pero se utilizó para hacer un homenaje a la Constitución. Con la canonización del rey, la celebración volvió a sus orígenes.