Bocados culturales

Aprende y disfruta: el arte, la música y las palabras nos permiten descubrir de dónde venimos para poder decidir hacia dónde vamos.

1984

George Orwell

George Orwell (Índia,  1903 ​- Londres, 1950) es el seudónimo de Eric Blair. Nació en una familia bien estante y decidió alejarse de la alta sociedad para ir a vivir a los barrios marginales de París y Londres. Posteriormente, luchó durante la Guerra Civil española con los militantes del POUM. La suma de estas experiencias marcó su posición política y le dejaron una fuerte huella en sus obras literarias.

¿Por qué lo elegimos?

Es una de las novelas más inquietantes y atractivas del siglo XX. La escena nos sitúa en 1984 en una sociedad inglesa regida por un Estado totalitario y controlado por la figura del Gran Hermano. El protagonista de la novela, Winston Smith, simboliza la rebelión delante de un gobierno que se apodera de la vida y la conciencia de sus ciudadanos.

El argumento es un análisis profundo del poder, las relaciones y las dependencias que se crean entre los individuos. A día de hoy, el neologismo orwelliano se utiliza para describir acciones que recuerdan a la sociedad que aparece en la novela.

"El Gran Hermano te vigila. "

Esta era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no conocer que se había realizado un acto de autosugestión.
(…)
En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento.