Vieneses

Un café con David Miret

Un casteller de toda la vida galardonado por su implicación en el reconocimiento de los castells como patrimonio cultural inmaterial por parte de la Unesco.

“Soy una persona social, me gusta trabajar en equipo y aprender de la gente que me rodea. Soy un amante de mis raíces, de mi familia y de la cultura en general. Hoy compagino mi pasión castellera con la dirección de la Escuela Municipal de Música de Vilafranca.”

¿Te consideras embajador de los castells?

Mi familia siempre ha estado vinculada al mundo casteller, y formar parte de una de las collas más punteras hace que se me relacione con este ámbito. Hay muchos embajadores de los castells. De hecho, mi hermano lideró todo el movimiento casteller hasta que se fue a vivir a Estados Unidos y yo le tomé el relevo. Cómo él, hay muchas personas implicadas que, alrededor de 1995, con los descubrimientos de los pilares, dieron alas al sector, alas que nos han permitido romper muchos techos.

Sabemos quiénes somos y hacia dónde vamos. ¿Falta reivindicar de dónde venimos?

El mundo casteller es de todo el territorio catalán, e incluso de Andorra y de las islas Baleares. Nosotros reivindicamos que los castells son de aquí, pero no lo hacemos para reivindicar la cultura catalana, sino para disfrutar de los castells fuera de nuestro territorio. Nos gustan los castells y nos enorgullece que se practiquen en otros países.

Nos gusta disfrutar de los castells fuera de nuestro territorio.

Trabajas para popularizar los castells. ¿Cómo definirías ese camino?

Hemos viajado por toda Europa para llevar los castells a todas partes. De hecho, tenemos un inglés en la colla que cuando descubrió a los castellers decidió que quería formar parte de nuestra colla. Así que, cuando hay actuaciones, vuela los viernes desde Inglaterra, llega para ensayar y se queda el fin de semana para actuar. Hoy en día, el actual cap de colla, Toni Bach, ha liderado la iniciativa JOVErd, que consiste en llevar los castells a los institutos. Es un proyecto que permite claramente popularizar y difundir los castells entre la infancia.

Cuando eras cap de colla, ¿cuántas horas dedicabas a los castellers?

Teniendo en cuenta las juntas y los ensayos, casi tenía todas las tardes ocupadas. Entonces, los fines de semana hacíamos castells. Es un compromiso que se coge con ganas y con ilusión. No hay ninguna recompensa económica, pero lo más importante es el aprecio que uno tiene por el colectivo casteller. La verdad es que el asociacionismo en Cataluña tiene mucha fuerza y por eso podemos seguir disfrutando de la cultura popular de nuestro país.

¿Cuál es la clave de vuestra colla?

La cohesión de grupo y el compromiso de la gente. Todas las personas que, en un momento u otro, hemos liderado la colla no nos desvinculamos nunca de ella. Al contrario, seguimos apoyándola porque queremos continuar creciendo, acumulando nuevas experiencias. Recuerdo una imagen de la televisión cuando hacíamos un 4 de 10 en que el locutor mencionaba a los caps de colla de los últimos años, y es que todos estaban presentes.

En 2010 ganaste el premio Catalán del Año por tu implicación en el reconocimiento de los castells como patrimonio cultural inmaterial por parte de la Unesco. ¿Qué significó para ti?

Fue un premio para todo el mundo casteller, un premio para el espíritu que tenemos todos los catalanes como colectivo porque, en realidad, se trataba de premiar a todas las personas que trabajamos por la cultura sin esperar nada a cambio, sin ánimo de lucro. Por eso yo quise ofrecer el premio a todo el asociacionismo.

Aquí el asociacionismo tiene mucha fuerza y, gracias a eso, podemos seguir disfrutando de la cultura popular de nuestro país.

¿Qué haces cuando no estás con los castellers de Vilafranca?

Soy el director de la Escuela Municipal de Música de Vilafranca. La actividad más intensa es por la tarde y eso me permite compaginar las dos aficiones que tengo: la música y los castells.

La música para ti es…

Es energía directa al cuerpo, es crecimiento del espíritu al máximo, es alimento en todos los sentidos. Un alimento que me impulsa a seguir trabajando. Todos los que formamos parte de la Escuela de Música le dedicamos horas y esfuerzo, y siempre decimos que tenemos mucha suerte porque es uno de los pocos trabajos en que la gente valora y aplaude nuestra labor. Cada año, después de la actuación de final de curso recibimos el agradecimiento de los alumnos y los padres, y nosotros también agradecemos que los alumnos crezcan instrumentalmente y disfruten de la música.

Para ti los castells

Una parte de mí. Los castells son una filosofía de vida, una extensión de mi familia. La colla es un brazo emocional que trabajo para que funcione bien. Un brazo que forma parte de mí y que, cuando funciona correctamente, me ofrece un equilibrio interno.

¿Qué tienen en común la música y los castells?

Son actividades sociales, de cohesión, y que llenan el alma. Al mismo tiempo, ambas implican un proceso de aprendizaje que después hay que exponer. Cuando llega el día de exhibir todo lo aprendido se crea tensión, surgen nervios sanos y la persona entra en una situación de control emocional positiva. Ambas disciplinas implican un trabajo individual que se cohesiona en uno colectivo. Además, sentirte emocionado y emocionar al público es una de las grandezas de las dos actividades.

LOS DESTACADOS DE DAVID MIRET

La clave de la felicidad es…

Buscarla en ti mismo, no pensar que ya la tienes. Tener estímulos continuamente.

Una canción…

El toque de castells tocado con solemnidad, con un buen tambor y tres grallas.

La mejor conversación es…

Cuando hablas de algo que te emociona entre músicos o castellers.

Una receta de Viena…

Un bocadillo de salchicha país con patatas fritas.