Vieneses

Un café con Conrad Roset

De compartir su arte en un blog a exponerlo a galerías de todo el mundo. Conrad Roset es un joven de 33 años que vive de su pasión: la ilustración.

“Prefiero describirme como ilustrador que como artista. Mi primer trabajo fue para la marca de moda Zara, cuando contactó conmigo a través de un blog que creé para compartir los trabajos que hacía mientras estudiaba bellas artes. En aquel momento no hubiera imaginado que podría vivir de la ilustración.”

¿Cómo nace tu pasión para la ilustración?

Siempre me ha gustado dibujar, desde muy pequeño. Recuerdo que ya en la escuela los profesores siempre decían “a este niño le gusta dibujar”. Yo tenía claro que me gustaba y que tenía mucha facilidad. Así se creó un círculo positivo que se iba retroalimentando: dibujaba porque veía que me salía bien y cuanto más tiempo dedicaba mejor lo hacía.

Cuando estaba en clase siempre dibujaba, no sacaba muy buenas notas, pero en cambio aprendía a dibujar. (Lo explica riendo).

¿Existe la inspiración?

Soy más partidario del trabajo constante que de la idea romántica de: ya me aparecerá la inspiración. Por ejemplo, yo mismo ahora estoy trabajando en la creación de un videojuego al que le dedico más de ocho horas al día.

Al final, el resultado es pura estadística: si trabajas más horas tienes más probabilidades de que el trabajo salga bien.

Tienes el estudio en Barcelona. ¿Por qué esta ciudad?

Soy de Terrassa y mi pareja es de Santa Coloma de Farners. Cuando nos conocimos, ella ya vivía en Barcelona y yo venía mucho a la ciudad porque también tenía el trabajo aquí. Entonces decidí instalarme en la ciudad. Durante tres meses fuimos a vivir a Nueva York, queríamos conocer la ciudad y sumergirnos en un entorno diferente. Pero ambos teníamos muy claro que queríamos volver a Barcelona, nos gusta mucho personalmente y profesionalmente nos aporta todo lo que necesitamos.

¿Cuál es el secreto de la creatividad?

La innovación y tener un punto de vista personal de lo que hace uno mismo. Soy profesor en la BAU y allí me encuentro con muchos alumnos que quieren ser como sus referentes, y yo siempre les digo que tienen que buscar su propio camino. Existen muchas modas y tendencias, pero muchas veces son efímeras. Por eso es importante ir un paso más allá y aportar un toque personal.

Soy más partidario del trabajo constante que de la idea romántica de pensar: ya me aparecerá la inspiración.

¿Te consideres creativo y/o artista?

No me suelo definir a mí mismo. Pero si lo tengo que hacer sí que me siento creativo porque me envían briefings a partir de los cuales yo he de crear e inventar. Es un trabajo creativo, pero también lo es la de un científico que debe descubrir diferentes vías para aportar una solución. Considerarse artista es muy relativo, porque depende del punto de vista con el que lo mires. Yo no me presento así, pero sí es cierto que he expuesto en diferentes galerías de arte de ámbito internacional y eso me hace sentir artista.

 ¿Qué o quién crees que te ha traído hasta donde estás hoy?

Hay muchas decisiones que determinan el camino. Sin embargo, pienso que el detonante fue que Zara me ofreciera trabajar para ellos. Ver mis ilustraciones en prendas fue gratificante para mí y al mismo tiempo me permitió completar mi book. También me vienen a la cabeza muchas personas que me han ayudado a llegar donde estoy. Desde pequeño dibujaba con mi amigo Miki Montlló; a los dos nos gustaba mucho dibujar Dragon Ball y terminamos creando una competencia sana entre nosotros. En la universidad conocí a Guim Tió, de quien también aprendí mucho; y poco después mi pareja, Clara, que en aquel momento era directora de arte de una agencia de publicidad y me aportó la visión de un sector que hasta el momento era desconocido para mí.

¿Te consideras emprendedor?

Sí, justo el año pasado decidí hacer un videojuego sin tener conocimientos ni experiencia en el sector. Entonces tuve la suerte de conocer a dos chicos que estaban en el sector y juntos empezamos un nuevo proyecto. Presentamos la idea del videojuego Gris a una feria en Alemania, y allí encontramos ayuda para financiar el proyecto. Actualmente ya somos un equipo de once personas trabajando en el videojuego, que presentaremos en 2018 y que esperamos que guste y tenga una buena aceptación.

¿Qué ha significado para ti trabajar en el proyecto “Globus”?

Estoy muy contento de haber formado parte del proyecto Globus, el Viena de los pequeños viajeros. Recuerdo que cuando se me presentó la idea lo que más me motivó fue que era un proyecto que nacía de cero. Tenía la oportunidad de crear, imaginar y viajar a través de la creatividad para acabar plasmando un mundo nuevo, con unos personajes propios. Globus es un mundo auténtico creado para que los niños y las niñas conozcan Europa y sus tradiciones populares con Bruna y Jac, dos hermanos de ocho y cuatro años.

En este caso, yo creé el punto de partida, que es lo que me gusta hacer, y desde el Viena se ha seguido trabajando en la misma línea.

No me gusta pensar en lo que falta, prefiero valorar y quedarme con todo lo que he conseguido.

¿Dónde te imaginas en diez años?

Me resulta difícil imaginar el futuro a más de dos años vista. Hace diez años no trabajaba en este sector ni hubiera pensado que podría vivir de la ilustración. Pero si pienso en el futuro a corto plazo, me viene a la cabeza la exposición que tendré el próximo año en Nueva York, justo en la zona donde habíamos vivido, ¡me hace mucha ilusión! Además, en el ámbito personal, este año Clara y yo seremos padres y empezaremos una nueva etapa que espero con muchas ganas.

¿Algún sueño por cumplir?

No me gusta pensar en lo que falta, prefiero valorar y quedarme con todo lo que he conseguido. En 2018, cuando salga el videojuego será un sueño cumplido. Tiempo atrás pensaba que hacer un videojuego sería imposible, al igual que lo pensaba de exponer en ciudades como Nueva York o San Francisco y… ¡se ha cumplido! Todo esto son hitos que voy consiguiendo y que valoro muy positivamente.

LOS DESTACADOS DE CONRAD ROSET

La clave de la felicidad

El optimismo.

Una canción

Cualquiera de Woodkid.

La mejor conversación es…

Con mi pareja, Clara.

Una receta del Viena

El Cevapcice.

Para más información puedes consultar la web de Conrad Roset