Bocados culturales

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Tosca

Retrato de una época convulsa

Vissi d’arte, vissi d’amore… He vivido del arte, he vivido del amor… Todo buen aficionado a la ópera conoce sin duda estas palabras que encabezan el aria de Tosca en el segundo acto de la ópera que lleva su nombre.

Fragment de l'òpera interpretat per "Amics de l'Òpera de Sabadell". Teatre La Faràndula, 2012.

La heroína se toma unos momentos de intimidad, en medio de un terrible escena de tortura psicológica, para dialogar con Dios. Ella, que es una mujer devota i piadosa, que siempre que ha podido ha ayudado a los desvalidos, ha ofrecido flores y joyas a la Madonna, ha cantando a los astros… ahora, en una hora tan dolorosa, pide cuentas a Dios… ¿Por qué me pagas de esta manera?

Una historia de amor, celos, sexo y política.

Esta aria, una de las más apreciadas del repertorio y que incorpora un sentimiento de dolor extremo, es un fiel reflejo de la trama de “Tosca”, de Giacomo Puccini. Una historia de amor, celos, sexo y política. ¡Casi nada! La trama que nos cuenta esta ópera nos transporta a la Roma del año 1800, una época muy convulsa de la historia europea. La Revolución Francesa había tenido lugar, alterando conciencias y regímenes políticos. Pasado el punto culminante, la antorcha de las nuevas ideas la había tomado un joven y brillante general francés, originario de Córcega, Napoleón Bonaparte. Aún no se había auto-proclamado emperador, pero ya tenía a toda Europa en contra. Había invadido Roma y había hecho prisionero al Papa, que había muerto en Francia.

En junio de 1800, cuando transcurre “Tosca”, el nuevo pontífice, Pío VII, ya había sido elegido en Venecia, pero aún no había pisado su capital, que permanecía ocupada por los ejércitos del reaccionario reino de Nápoles. La persecución de los elementos ‘subversivos’, personificada en la ópera por el malvado barón Scarpia, se encuentra en su apogeo y nadie puede estar tranquilo. El pintor Mario Cavaradossi es detenido y sometido a tortura y su amante, la cantante de ópera Floria Tosca, suplica por su vida. Scarpia, un falso devoto, desea a la cantante con lujuria y la obliga a ceder: entregarse a cambio de la vida y libertad de Mario. Tosca, sin embargo, mata al pérfido Scarpia antes que éste le ponga la mano encima. No obstante, la ópera acaba mal. El difunto jefe de policía la había engañado y Mario acaba muriendo ante el pelotón de fusilamiento y la desesperada Tosca, perseguida por los esbirros que han descubierto el cadáver de su jefe, prefiere morir saltando desde las almenas de Castel Sant’Angelo.

Esta ópera se inspira en una obra teatral francesa, “La Tosca”, original de Victorien Sardou y estrenada el año 1887. Fue uno de los mayores éxitos de su autor y también el rol fetiche de la actriz que encarnó el papel en el estreno y la llevó por todo el mundo: la mítica Sarah Bernhardt. Puccini tuvo la ocasión de ver la obra y en seguida advirtió las posibilidades de hacer una ópera con ella, así que pidió a su editor, Giulio Ricordi, que negociara con Sardou los derechos para adaptar la obra a la ópera. No fue cosa fácil pero al final llegaron a un acuerdo. Sardou, sin embargo, se quejó de que el compositor elegido, Puccini, era relativamente desconocido y que, además, no le gustaba su música. El músico, ofendido, se retiró del proyecto y los derechos fueron adjudicados a otro compositor, completamente olvidado hoy en día, Alberto Franchetti. Luigi Illica escribió el libreto pero Franchetti no se sintió nunca a gusto con la obra i finalmente, en 1895, Puccini la recuperó.

El estreno de la ópera estuvo rodeado de grandes medidas de seguridad, que incluso hicieron posponer el estreno unos días.

El estreno de “Tosca” tuvo lugar en el Teatro Costanzi, de Roma, el 14 de enero de 1900, tomando el carácter de acontecimiento nacional, con asistencia de los reyes de Italia. Aquellos tiempos en Italia eran igualmente turbulentos, con una gran presencia en todo el país del terrorismo anarquista que, pocos meses después, conseguiría asesinar al mismo rey, Humberto I. Así que el estreno de la ópera estuvo rodeado de grandes medidas de seguridad, que incluso hicieron posponer el estreno unos días.

A pesar de todas las dificultades, “Tosca” se impuso y hoy en día es una de las óperas imprescindibles del repertorio, con una música expresiva y excelsa y un dramatismo punzante que arrastra al espectador. El segundo es modélico y hoy día todos los buenos aficionados recuerdan como mítica la interpretación de Maria Callas, Tosca, y Tito Gobbi, Scarpia, que te deja literalmente sin aliento.