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Somos artesanos modernos apasionados por nuestro oficio. Preservamos recetas y velamos por el producto con honestidad y transparencia.

Helados

I gelati essenziali.


NUESTROS SABORES

  • Turrón
  • Fresa
  • Vainilla
  • Chocolate

Esta temporada estrenamos un nuevo helado: el de turrón

Sin duda, el producto indispensable de cada verano es el helado. Por eso, en Viena queremos que disfrutes de todo el sabor auténtico italiano en una tarrina de helado cremoso y sabroso, ideal para saborearlo de postre o como capricho para merendar. Esta temporada sumamos a nuestros helados de fresa, vainilla y chocolate un nuevo sabor: el de turrón.

  • Turrón: un nuevo sabor cremoso y denso, elaborado con auténtico turrón.
  • Chocolate Kingston: una tentación para los amantes del chocolate hecho con el mejor cacao.
  • Fresa: refrescante sorbete elaborado con una selección de fresas de calidad que aportan una gran dulzura natural.
  • Vainilla: el sabor de siempre con un aroma intenso y singular.

Los helados son los aliados perfectos de los veranos, productos exquisitos para saborearlos en cualquier momento del día.

Mucho después, en 1650, en Palermo (Sicilia) nació Francesco Procopio dei Coltelli, que pasó a la historia por ser el primero en comercializar los helados y lo hizo en París, en el primer café de la capital parisina que fundó él mismo bajo el nombre de “Café Procope”.

Todo ello fue gracias al rey Luis XIV, que otorgó a Procopio unas licencias reales especiales para la elaboración de “aguas heladas” (granizados) con fruta, flores de anís, canela, limón, flores de azahar, fresas y cremas heladas. La receta tuvo tanto éxito que se expandió rápidamente por toda Europa.

*Checco* via Visual hunt / CC BY-SA

Mucho después, en 1650, en Palermo (Sicilia) nació Francesco Procopio dei Coltelli, que pasó a la historia por ser el primero en comercializar los helados y lo hizo en París, en el primer café de la capital parisina que fundó él mismo bajo el nombre de “Café Procope”.

Todo ello fue gracias al rey Luis XIV, que otorgó a Procopio unas licencias reales especiales para la elaboración de “aguas heladas” (granizados) con fruta, flores de anís, canela, limón, flores de azahar, fresas y cremas heladas. La receta tuvo tanto éxito que se expandió rápidamente por toda Europa.