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La Flauta Britania

La esencia de Gran Bretaña


LOS INGREDIENTES

  • Pan de flauta de elaboración propia
  • Rosbif de elaboración propia
  • Queso Emmental
  • Espinacas
  • Cebolla asada
  • Mostaza

El origen y la historia de la receta

La palabra rosbif proviene de la lengua inglesa: roast significa “asado” y beef, “carne de vaca”. Tiene su origen en la cocina británica, donde es un ingrediente muy tradicional y el protagonista de una receta llamada “Sunday roast”, que los ingleses suelen saborear los domingos.

Que el rosbif se convirtiese en el plato de los domingos fue una casualidad. Durante la Edad Media, el domingo era el día de descanso de los panaderos y para aprovechar el calor de los hornos asaban la carne en ellos. Los señores feudales invitaban a todos sus siervos a comer asado como recompensa por el trabajo realizado durante toda la semana. Siglos más tarde, durante la Revolución Industrial, el asado siguió siendo el plato de los domingos: las familias dejaban la pieza en el horno y, cuando volvían de la iglesia, ya estaba lista para comer.

Hoy en día, esta tradición aún se mantiene en muchas casas y se ha extendido también a los restaurantes y pubs del país.

Steve A Johnson via Visualhunt.com / CC BY

La reinterpretación del Viena

La Flauta Britania es una receta fría que tiene como ingrediente estrella el rosbif de elaboración propia, un ingrediente que ofrece cuerpo y textura a la flauta, y que combina a la perfección con el resto de los ingredientes: la suavidad del queso Emmental, la frescura de las espinacas y la consistencia tierna de la cebolla asada. Estos ingredientes se condimentan con mostaza, que aporta el toque final.

Una oportunidad para saborear uno de los platos nacionales de Gran Bretaña: el rosbif, un ingrediente de elaboración propia que reinterpretamos y trabajamos siguiendo procesos tradicionales.

El rosbif se elabora con carne de ternera, de la cual se seleccionan las partes más nobles y melosas, y se trabaja siguiendo procesos tradicionales que permiten obtener una carne asada por fuera, y rosada y jugosa por dentro.

En Viena iniciamos el proceso introduciéndolo en el horno a una temperatura de 330 grados, que permite formar una costra y sellar los poros del exterior de la carne de manera que se mantengan todos los jugos en su interior. Una vez que se ha formado la costra exterior, se baja la temperatura y se cuece durante 12 horas para que el calor alcance de manera uniforme el centro de la pieza.