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Somos artesanos modernos apasionados por nuestro oficio. Preservamos recetas y velamos por el producto con honestidad y transparencia.

Quesos artesanos elegidos con mucho mimo

El emmental, el brie, el roquefort y el feta

La elección de los quesos artesanos de alta calidad juega un papel fundamental en el sabor de nuestras recetas. Existe una amplia variedad de quesos pero seleccionamos los más adecuados teniendo en cuenta las características organolépticas de cada uno de ellos.

Los elegidos son el emmental, el brie, el roquefort y el feta, que seleccionamos en función de su textura, aroma y sabor.

Emmental, el queso francés con influencia suiza

El emmental es un queso de leche de vaca cruda con sabor suave, afrutado y dulce que recuerda a los frutos secos. Hay quien dice que sólo con cortar un trocito se percibe como se libera el perfume de las flores del campo y al calentarlo se pueden degustar los tonos apagados de los campos alpinos.

Elaborado desde el siglo XIX en el valle del Emme, territorio fronterizo con Suiza por el norte e Italia por el este, en la cordillera de los Alpes franceses, y con indicación geográfica protegida, se deja madurar durante un período mínimo de 12 semanas formando una pasta firme y de color marfil pálido con sus característicos agujeros.

Brie, el rey de los quesos

El brie es un queso suave elaborado con leche de vaca fresca, con textura cremosa, sabores lácteos, afrutados y con toques de nueces, hierbas y aroma de leche fresca. Su nombre deriva de la región francesa donde se creó, Brie, ubicada al este de París, y con denominación de origen propia.

Se le conoce como el “rey de los quesos”. En el congreso de Viena de 1814, el sacerdote Talleyrand propuso escoger la figura del mejor queso y, fue entonces cuando, una treintena de embajadores coincidieron en designar al brie como ganador.

Roquefort, queso de reyes y obispos

El roquefort es un queso azul hecho con leche de oveja coagulada con sabor fuerte, un punto salado y ácido y con aroma a leche, nueces y pasas. Elaborado en los alrededores de la localidad de Roquefort-sur-Soulzon, en la región de Aveyron, tiene denominación de origen protegida desde 1925 y en Francia es conocido como el “queso de reyes y obispos” porque era el favorito del emperador Carlomagno.

La historia empezó el día en que el emperador Carlomagno visitó un obispo para que le sirviera queso. Cuando observó que la costra tenía mal aspecto la quitó, pero el obispo insistió en que la degustara porque, precisamente, era la mejor parte. Fue así como el emperador probó el queso y se enamoró de su sabor.

Feta, el queso griego por excelencia

El feta es un queso tradicional que proviene de Grecia. Se elabora con leche de oveja, aunque a veces también se mezcla con leche de cabra (nunca más de un 30% de la mezcla). Es una pasta tierna, cruda y madurada en salmuera como mínimo durante 3 meses, que presenta una textura ligeramente granulada con un sabor salado y un poco agrio.

Sus orígenes se remontan a la antigua Grecia, cuando el poeta griego Homero, en la memorable Odisea, ya eludía al proceso de elaboración de un queso blanco muy parecido al feta. Aun así, no fue hasta el siglo XVII que se elaboró tal y como lo conocemos a día de hoy y se le asignó su nombre vigente, feta, haciendo referencia a la manera de cortar en queso: en pequeños tubos para conservarlos en el interior de un barril. El año 2002 la Unión Europea le otorgó la Denominación de Origen Protegida.