Bocados culturales

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Le nozze di Figaro

La revuelta social

“Si queréis bailar, señor conde…” Esta irónica y punzante aria es la primera de las tres que canta el personaje de Figaro en la ópera de Mozart Le nozze di Figaro (1785-1786). Es una aria llena de resentimiento social disimulado entre mucha palabrería y es que esta ópera va precisamente de esto: un nuevo orden social.

Le Nozze di Figaro trata sobre un nuevo desorden social que se vislumbra en Europa a finales del siglo XVIII, que traerá mucha cola, mucho revuelo, mucha guerra y mucha sangre vertida pero que transformará la historia para siempre jamás. La caída de la aristocracia y la llegada de la burguesía emergente.

Una ópera sobre la caída de la aristocracia y la llegada de la burguesía emergente.

Esta obra maestra de Mozart, la primera de las tres joyas que el compositor de Salzburgo creó conjuntamente con el libretista veneciano Lorenzo da Ponte, fue estrenada en el Burgtheater de Viena el 1 de mayo de 1786. La recepción por parte del público fue más bien discreta, pero es que los vieneses no terminaban de comprender la genialidad de Mozart, siempre muy avanzado respecto a los compositores de su tiempo. En cambio, en Praga su música era adorada y Le nozze di Figaro arrasó cuando, a finales del mismo año, fue presentada en la capital checa. Tan grande fue el éxito que le fue encargada una nueva ópera para ser estrenada en la ciudad, que sería Don Giovanni.

Teatre La Faràndula (Sabadell). Amics de l’Òpera de Sabadell.

Cuando Le nozze di Figaro fue estrenada, Europa hervía. Y esto gracias a un conjunto de intelectuales que, sobretodo en Francia, habían ido calentando el ambiente. La burguesía, la nueva clase emergente, tenía dinero pero no tenía poder, que estaba en manos de la aristocracia y la Iglesia, dos instituciones muy caducas y con mentalidad más que atrasada, sobre las cuales se apoyaba la monarquía. Los intelectuales teorizaban sobre esta situación, indicando claramente hacia dónde debían ir las cosas: el gobierno de la razón. Fue lo que se llamó la Ilustración, trufada de nombres ilustres como Voltaire, Rousseau, Diderot, D’Alembert… En Francia, la más pura expresión de la monarquia absoluto de origen divino, la situación se iba deteriorando paulatinamente y el gobierno, el rey incluido, fue incapaz de ver la tormenta que se estaba acercando.

Xavier Aguilar (Bartolo), Toni Marsol (Figaro), Núria Vilà (Susanna), Eugènia Montenegro (Marcellina). Teatre La Faràndula (Sabadell). Amics de l’Òpera de Sabadell.

Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais (1732-1799) fue un dramaturgo francés famoso por su trilogia formada por El barbero de Sevilla (1775), Las bodas de Figaro (1784) y La madre culpable (1792). Las dos primeras han dado lugar a óperas célebres y disfrutaron de un gran éxito en su época. Por lo que se refiere a Las bodas de Figaro fue censurada en numerosas ocasiones por Luis XVI a causa de su contenido altamente ‘subversivo’, puesto que criticaba sin piedad los privilegios arcaicos de la nobleza y la desigualdad social característica de la época.

Carles Daza (Conte), Núria Vilà (Susanna). Teatre La Faràndula (Sabadell). Amics de l’Òpera de Sabadell.

Mozart se interesó por la obra de Beaumarchais después de ver Il barbiere di Siviglia de Paisiello en Viena en 1783. Cuando la segunda obra de la trilogía fue finalmente estrenada en París en 1784 rápidamente fue censurada por toda Europa, entre otros lugares en Viena. Mozart, sin embargo, siempre audaz y, no lo olvidemos, miembro de la masonería, tuvo la idea de hacer de ella una ópera. Da Ponte confeccionó el libreto descargándolo hábilmente del contenido más sensible e incidiendo más en la psicología de los personajes. El emperador José II, hermano por cierto de la reina María Antonieta de Francia, que se las daba de liberal y tolerante, autorizó la ópera, aún manteniendo la prohibición sobre la obra teatral. Y así nació esta maravillosa ópera del genial Mozart.

Mozart vistió su particular ‘revolución’ con música sublime y una teatralidad extraordinaria

Las bodas de Figaro de Beaumarchais se estrenó en París el 27 de abril de 1784; la de Mozart, en Viena el 1 de mayo de 1786. El 14 de julio de 1789 estallaba con toda la fuerza la Revolución Francesa, después de la cual ya nada sería igual. Este acontecimiento barrió de forma radical el antiguo régimen a base de cortar muchas cabezas, incluso las del rey y la reina de Francia. Mozart nos vistió su particular ‘revolución’ con música sublime y una teatralidad extraordinaria. No en vano es en Le nozze di Figaro donde mejor se puede apreciar la estrecha unión entre música y teatro.

Se vuol ballare…