Bocados culturales

Aprende y disfruta: el arte, la música y las palabras nos permiten descubrir de dónde venimos para poder decidir hacia dónde vamos.

La Vocación de San Mateo

Se trata de una pintura monumental que mide más de tres metros de altura y de anchura. Caravaggio la pintó en 1601 y forma parte del proyecto de la Vida de san Mateo, una obra que le encargaron para decorar la capilla Contarelli de la iglesia de San Luis de los Franceses en Roma, donde todavía puede verse.

Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 1571 – Porto Ércole, 1610) es considerado el primer gran exponente de la pintura del Barroco italiano. Sus obras ofrecían una visión muy personal y se caracterizaban por el dramático realismo psicológico de sus personajes, unos personajes que no pasaban desapercibidos, ya que él tenía la costumbre de mezclar en una misma escena la santidad divina y la miseria humana.

1. Más que una escena bíblica

Esta es una escena bíblica, pero… el pintor la transfirió a su propio tiempo, ¡y la historia tiene lugar en una taberna, ni más y ni menos! Caravaggio siempre fue criticado por imitar la realidad en exceso. Incluso en otra de sus obras usó un cadáver real para representar la muerte de la Virgen María.

2. Culto al dinero

 Los dos personajes del lado derecho son Jesús y Pedro entrando en la taberna para invitar al apóstol Mateo a seguirlos. La bodega simboliza el culto al dinero… Fijaos en que en la otra esquina, en la penumbra, hay un hombre contando dinero que no se percata de nada más.

3. El símbolo de Dios

El protagonista del cuadro es Mateo y parece que no se da mucha cuenta de lo que pasa. Es el personaje que se señala a sí mismo: “¿Es a mí?”. La luz que entra por la ventana no es sólo luz, es Dios que se dirige a él, a Mateo, para sacarlo de las tinieblas.

4. Paralelismo con la Capilla Sixtina

¿No os resulta familiar la mano de Jesús apuntando hacia Mateo? Caravaggio reproduce aquí el mismo gesto de Dios y Adán en la Capilla Sixtina. Y es que la escena es muy parecida: la divinidad intenta revivir al perdido y pecador Mateo.

5. Un instante congelado

Si hacemos un recorrido por la pintura fijándonos en cada uno de los personajes, tendremos la sensación de que es un momento congelado de una escena que está teniendo lugar. Un instante. Fijaos bien en el hombre con la espada. ¡Acaba de tumbarse para ver quién entra y su mano se prepara para desenvainar la espada! Por si acaso…

6. Pinceladas improvisadas

Caravaggio pintaba muy rápidamente y de manera directa. Un ejemplo de ello es la figura de san Pedro, que está tapando casi por completo la de Cristo. Este personaje no aparecía en su idea original, sino que lo añadió más tarde.

Para más información podéis visitar la página de Caravaggio Foundation