Bocados culturales

Aprende y disfruta: el arte, la música y las palabras nos permiten descubrir de dónde venimos para poder decidir hacia dónde vamos.

La V sinfonía

Ludwig Van Beethoven (1770- 1827)

Seguramente Beethoven es uno de los compositores más conocidos y más interpretados. Viviendo en una época llena de revoluciones y cambios sociales, su música nos transmite momentos líricos y tempestivos, trágicos y juguetones.

De entre sus composiciones, la Quinta Sinfonía no es solamente la más conocida sino una de las obras más interpretadas del repertorio sinfónico. Cuando hablamos de la Quinta todo el mundo sabe a qué nos referimos.

¿Quién no conoce el primer tema? El famoso Ta ta ta Taan: tres notas iguales y una cuarta más larga.

¿Cómo se puede llegar a escribir una obra maestra partiendo de un tema tan sencillo? Para Beethoven nada era sencillo. Cuando escribía una obra podía rehacerla hasta veinte veces, como se ha encontrado en sus bocetos y apuntes.

Retrat pintat per Joseph Karl Stieler el 1820.

Se dice que encontró la inspiración para escribir esta entrada mientras escuchaba el canto de un verderón mientras hacía un paseo por el Prater de Viena, y realmente parece el canto de un pájaro, pero ¡qué pájaro! Es como el golpe del Destino llamando a la puerta, dijo Beethoven.

La sinfonía fue comenzada en 1.805 pero fue aparcada para dar paso a la creación de la Cuarta Sinfonía, una sinfonía más clásica y alegre. Este hecho fue provocado por su compromiso matrimonial con la condesa Therese Brunswich en mayo del 1806; relación que se fue deteriorando y llegó a su fin en 1810.

Podemos imaginar el recorrido de la Quinta: comenzada en el momento en que se inicia la relación amorosa y terminada cuando se prevé el fin del amor.

Escuchando el primer movimiento, aparece el conocido tema, sin ningún preámbulo, donde podemos imaginarnos Beethoven ante su propio destino. Quiere decir esto que él ya preveía el fracaso del amor?

Cuando todo ha sido dicho, encontramos el segundo tema que es más melódico o cantabile y por tanto, muy contrapuesto al primero.

¿Podían el Destino y el Amor, recrear la lucha de dos personajes: Beethoven y la Condesa?

Esta sinfonía se estrenó en Viena el 22 de diciembre de 1808 pero en el programa de mano figuraba como la Sexta Sinfonía mientras que la Pastoral (actualmente la Sexta) era la Quinta, y así fueron llamadas al menos hasta el 1813.

A veces encontramos música injustamente asociada a actos o ideas con las que no tenía nada que ver. La Quinta, desgraciadamente, no se escapó. Durante la segunda guerra mundial los alemanes utilizaban el lenguaje Morse para sus comunicados y los cuatro golpes del Destino, tres puntos y una raya, equivalen a la letra V de victoria.