Bocados culturales

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El nacimiento de Venus

Galleria degli Uffizi, Florencia. Sandro Botticelli. 1482-1486

Considerada la obra maestra del Renacimiento por excelencia, es también una de las obras más famosas de Sandro Botticelli. Representa el momento en que Venus llega a una de las islas de Chipre, Pafos o Citera.

Sandro Botticelli, Florencia, Italia, 1445-1510. El pintor tenía un estilo propio y personal, caracterizado por la elegancia del trazo, su carácter melancólico y la fuerza expresiva de sus líneas. Su interés por la diosa de la belleza hay que entenderlo como un intento renacentista de renovar el cristianismo a través de ideas paganas y de la filosofía platónica.

1. Regreso al esteticismo gótico

El estilo de Botticelli no es realista como el de sus contemporáneos florentinos. Con este regreso al esteticismo gótico, el artista pretendía codificar un sentido místico y espiritual incluyendo las alegorías de lo profano y sagrado o del esoterismo y de la astrología que tanto gustaban a los promotores de la cultura humanista del Renacimiento como los Médicis.

2. Un guiño a la nobleza florentina

La imagen de esta Venus no es una imagen cualquiera de la diosa, sino que corresponde a la Venus anadiómena, “la que surge de las aguas”. Este momento fue descrito por el historiador romano Plinio en su Naturalis Historiae y Botticelli lo recuperó como un gesto de complicidad con la nobleza ilustrada florentina que leía a los autores clásicos.

3. Símbolo de la primavera y la fertilidad

Las dos figuras abrazadas representan al matrimonio de la ninfa Cloris y el dios del viento del oeste Céfiro. Son los portadores de la primavera y la fertilidad renovada de la Tierra, de ahí las flores y las rosas que vienen con la brisa de estos personajes para ayudar a Venus a llegar a la isla. Si nos fijamos, las rosas dialogan con la túnica florida de la figura de la derecha.

4. Las ninfas y el arrayán

Las Horas o ninfas eran hijas de Zeus y Temis; esta figura representa a la Hora de la primavera y lleva un cinturón hecho de arrayán, que no por casualidad es la planta sagrada de Venus y el símbolo del amor eterno.

5. Flos mali Medici

El nombre latino de la flor de naranjo era Flos mali Medici. De este modo, la floración del naranjo no sólo alude al esplendor de la primavera, sino también a la familia de los Médicis; como es de suponer, el naranjo en flor era la enseña de la familia.

6. La reina de la belleza

Ese rostro tan delicado podría ser un retrato póstumo de Simonetta Vespucci, esposa de Marco Vespucci, que murió de neumonía en 1476, a los 22 años. Entre la nobleza de Florencia se conocía a Simonetta como “la reina de la belleza”.

Para más información puedes visitar la página oficial de Galleria degli Uffizi