Bocados culturales

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El beso

El beso (1907-1908) es una de las obras más famosas del pintor Gustav Klimt, representante del movimiento Sezessionsstil, que estaba en sintonía con el Jugendstil alemán, el modernismo catalán, el Arts and Crafts británico y el Art Nouveau francés.

Se trata de un cuadro de grandes dimensiones (mide 180 x 180 cm) que se expuso por primera vez en mayo de 1908 en Viena. Hoy día está expuesto en la galería Belvedere de Viena.

Gustav Klimt (Baumgarten, 1862 – Viena, 1918) fue siempre un artista rebelde. Era miembro del movimiento que se denominó Secesión de Viena, fundado en 1897 por 19 artistas, cuyo objetivo era abandonar el estilo y los valores del viejo arte austriaco y liderar una renovación artística. Antes de pintar El beso, Klimt ya había recibido muchas críticas por las pinturas que había realizado para la Universidad de Viena, que fueron calificadas de «pornográficas» y «pervertidas».

Es uno de los cuadros más reproducidos de la historia, una obra que significa mucho más de lo que vemos a simple vista.

1. Amor entre amantes

Es una obra que representa el amor entre dos amantes. Este tema obligó a Klimt a introducir por primera vez en su obra a un personaje masculino, y es que se caracterizaba por pintar únicamente figuras femeninas. Por eso no es casualidad que el rostro masculino esté oculto: lo hizo así para que no quitase protagonismo a la mujer.

2. Más allá del mercado artístico

En 2016, la Casa de la Moneda de Austria (la Ceca de Viena) emitió una moneda dorada por valor de 50 euros dedicada a esta obra. En una de sus caras se puede ver un primer plano de El Beso y en la otra, al propio Klimt junto al retrato de Emilie Flöge.

3. La protagonista, ¿una modista?

La modelo de este beso es un misterio. Se comenta que podría ser Emilie Flöge, una modista de alta costura que también hizo de modelo para otras pinturas de Klimt. Flöge era una diseñadora vienesa experimental e innovadora, con un estilo muy personal que inspiró la estética de este artista.

4. La protagonista, ¿una mecenas?

Existe otra tesis, respecto a El Beso y a la mujer que aparece en él, que defiende que la modelo fue Adele Bloch-Bauer. Adele era una refinada mecenas que frecuentaba los círculos intelectuales vieneses de finales del siglo xix. A ella también la podemos ver representada en otras obras de Klimt.

5. Sensualidad y religión

Las obras de Klimt suelen ser muy sensuales, y esta también lo es. La decoración de los mantos y el entorno, con sus incrustaciones de pan de oro, recuerdan la decoración de las iglesias bizantinas. Esa es la razón de que esta mezcla de amor terrenal y estilo religioso resultara, para algunos, una blasfemia.

6. Mezcla de estilos e influencias

En la obra se aprecia un cruce de estilos e influencias: las espirales nos remontan a la Edad de Bronce y el diseño de los mantos se enmarca en el movimiento Arts and Crafts, mientras que las figuras de los protagonistas y sus movimientos están influenciados por el Art Nouveau.