Vieneses

Detrás de la barra con Mònica Martínez

Hace casi 9 años que trabaja con nosotros. Es diplomada en educación infantil y en el Viena ha descubierto que su pasión es la restauración. Actualmente es Responsable de Calidad del local de Pedralbes.

La restauración es un sector que tiene mucho que ver con mi manera de ser: soy muy inquieta y los que me conocen dicen que tengo mucha sangre en las venas!

¿Cuándo empezaste a formar parte del equipo del Viena?

Empecé en mayo de 2008, cuando se inauguró el Viena de Vic. Hasta el momento, había trabajado de profesora en Madrid y para mí empezar a trabajar en el sector de la restauración era todo un reto. Recuerdo muy bien el día en que una amiga mía me dijo que había visto un cartel en el que se anunciaba que el Viena buscaba personal. Fue así como yo, que soy una persona muy optimista, fui allí para apuntar todos los datos y enviar mi CV.

¿Cómo es tu día a día en el trabajo?

Es un ritmo constante con sonrisas. Mi trabajo consiste en organizar el día a día del local, desde los pedidos hasta el personal. Planificar todo lo que hay que hacer, desde que una persona del equipo entra en el turno hasta que se entrega un pedido al cliente. Todo esto lo hacemos garantizando que el pedido haya pasado todo el proceso de calidad indicado y que por tanto, se pueda comer con total tranquilidad. En referencia a la planificación, la hago siempre pensando en todas las personas del equipo, que son las piezas clave y quienes hacen que todo el proceso sea posible.

Mi día a día es un ritmo constante con sonrisas.

¿Cuál es el mejor momento del día?

Claramente: la hora del servicio. Para mí el mejor momento es cuando son las 13h y… ¡empieza la fiesta! Es durante las horas puntas cuando todo el trabajo realizado y planificado toma forma y sentido. Son momentos de ritmo y concentración máxima en los que sigues trabajando para que todo salga perfecto y lo más importante: el cliente quede satisfecho, tanto con las recetas que se come como en la atención recibida.

¿Cuál es la mejor anécdota que recuerdes al Viena?

Aquí en el local hay una clienta que viene cada día y con el tiempo se ha convertido en alguien muy especial. Cada mañana se pide lo mismo: un café con leche servido en un vaso y dos mini croissants. Ya cuando la veo empiezo a preparar el pedido tal y como le gusta. Después de vernos día tras día, nos preguntamos mutuamente como estamos. Es un interés recíproco que me hace sentir muy bien.

Has crecido aquí ¿Cómo ha sido tu camino para llegar a ser Responsable de Calidad?

Ha sido un camino muy gratificante a través del que te vas dando cuenta de que el trabajo realizado tiene reconocimiento. Yo empecé trabajando 15 horas a la semana y en 2 meses tuve la oportunidad de ser Responsable de Turno. Me he sentido siempre muy bien valorada, sin necesitarlo porque no me considero una persona que necesite el reconocimiento de los demás. De todos modos, recibirlo sin esperarlo siempre es muy gratificante.

Después de 9 años en el Viena, ¿con qué te quedas?

Con el aprendizaje. Durante este camino he aprendido y sigo aprendiendo mucho, hasta el punto que la experiencia aquí acaba influenciando en mí día a día fuera del local. Por ejemplo, ya no sé ir al supermercado sin mirar la fecha de caducidad de los productos, ni ir los restaurantes sin empatizar con la persona que me atiende. A la vez, también soy consciente de que cuando voy a comer fuera soy muy crítica porque pienso en todos los estándares de calidad que tenemos en el Viena, y me doy cuenta que en realidad hay muy pocos lugares que trabajen así.

El Viena para mí es seguridad en ambos sentidos, a nivel de seguridad alimentaria y a nivel de compromiso con el trabajador.

¿Qué es lo que más te apasiona de este trabajo?

El ritmo dinámico y constante, así como también la organización del Viena en todo el proceso de trabajo. Aquí tenemos unos protocolos establecidos que te permiten trabajar de manera muy planificada y cuidadosa. Reconozco que soy una persona muy metódica y todos los procesos que tenemos, pensados ​​y estudiados para ser lo más eficientes y efectivos posibles, me ayudan a sentirme muy cómoda con el trabajo y estar convencida que todo lo que hacemos va en una buena dirección.

Antes de terminar, si el Viena fuera una persona. ¿Cómo sería?

En un adjetivo lo definiría como una persona muy segura. El Viena para mí es seguridad en ambos sentidos, a nivel de seguridad alimentaria y a nivel de compromiso con el trabajador. Como decía antes, aquí todo está estudiado, las operativas de trabajo y los procesos de calidad alimentaria, porque queremos que el cliente venga al local y pueda comer con total tranquildad. También sería una persona abierta. Somos una empresa que siempre estamos en contacto con el cliente y nos gusta escucharlo, creemos que su feedback es clave para seguir trabajando y mejorando.

LOS DESTACADOS DE MÒNICA

Un rincón de Europa

Roma. Adoro la lengua italiana y me quedo con cualquier rincón del barrio del Trastevere.

Un plato europeo

La lasaña como plato principal y la crostata como postre, es un pastel de mermelada delicioso.

La mejor compañía

Mi familia: mi marido y mi hija de 3 años.

Una receta del Viena

El Alpino. Me encanta la combinación del asado de cerdo con la salsa romesco.