Vieneses

Detrás de la barra con Jordi Botella

Es el gerente de Manresa, hace 40 años que trabaja en Viena y lo vive con la misma ilusión que el primer día. “Una frase tan tópica como cierta”, afirma Jordi.

“Empecé mi aventura en Viena viviendo cada día como un nuevo reto y sigo poniéndome retos diariamente”.

¿Cómo fue tu primer contacto con el mundo de la restauración?

Fue en Viena. Soy de Sabadell y siempre iba a Viena a comerme un frankfurt, y al final, por casualidades de la vida, acabé trabajando allí. Recuerdo que iba por la ciudad y la gente me decía: “¡Tú trabajas en Viena!”. Y me preguntaban cómo estaba, ¡como si me conocieran de toda la vida!

¿Cómo ha sido tu camino hasta llegar a ser gerente de Viena?

Precisamente este junio acabo de hacer 40 años en la empresa. Entré con 15 años, trabajando de planchista, y me despertaba pensando que cada día era un nuevo reto. Tenía un compañero que me enseñaba el trabajo y seguía su ejemplo, quería hacerlo tan bien como él.

Somos personas al servicio de personas.

¿Cuál es el mejor momento del día?

Lo que más me gusta es estar en contacto con la gente, con los clientes y, sobre todo, con el equipo. Me gusta ver al personal ilusionado. El trabajo es una parte muy importante de la vida de una persona y por eso me gusta que todo el mundo esté bien y en sintonía.

¿Qué es lo que más te apasiona de este trabajo?

El trato con el cliente. Tenemos una relación de amabilidad, cordialidad y, lo mejor, de proximidad. Los clientes son muy agradecidos y siempre respetan el trabajo que hacemos. Somos personas al servicio de personas y entre nosotros no hay ninguna barrera, al contrario, es un trato de tú a tú.

¿Una anécdota que recuerdes de Viena? Explícanosla.

Hace ya muchos años, cuando yo estaba en el Viena de Sant Roc, hubo un incendio en los FGC de Sabadell. Cuando ya era la hora de cerrar vinieron los bomberos y la Protección Civil a preguntarnos si les podíamos dar bocadillos porque tenían que estar toda la noche trabajando. Entonces preguntamos a los trabajadores si alguien se quería quedar y voluntariamente decidimos quedarnos lo que fuera necesario.

¿Cómo es tu día a día en Viena?

Planifico horarios, preparo reuniones, hago entrevistas de trabajo, atiendo al equipo y a los clientes. Todo me gusta, pero si tengo que quedarme con algo es con el trato a las personas. Estar en contacto con el equipo, verlos a todos ilusionados y contentos en el trabajo; y también ver que los clientes, de entre toda la oferta que tienen en Manresa, eligen Viena. Eso es muy motivador y te ayuda a seguir adelante con muchas ganas y con ilusión.

Soy una persona que está constantemente poniéndose retos, nunca tengo bastante.

¿Dónde te ves de aquí a cinco años?

La verdad es que siempre pienso a corto plazo, ahora mismo pensar en cinco años me cuesta. ¡Para mí eso es una eternidad! Me gusta pensar en el día a día, así es más fácil llegar a los objetivos finales e ir logrando metas paso a paso.

Descríbeme Viena. Si fuese una persona, ¿cómo sería?

Sería una persona coherente, formal, respetuosa, dinámica e inquieta. Hasta el día de hoy, ese es el concepto que tengo de Viena: es una parte muy importante de mi vida y es que he crecido profesionalmente y personalmente aquí.

Tú has crecido en Viena y Viena ha crecido contigo. ¿Cómo has vivido esa evolución?

Ayer estábamos haciendo formación de nuevos procesos con el equipo del local y les explicaba cómo ha ido evolucionando Viena y su metodología de trabajo. Yo mismo he vivido muchas adaptaciones y me doy cuenta de la importancia de reinventarse para evolucionar. Eso sí, en Viena hemos crecido sin perder nunca nuestra identidad, y es que velamos por la calidad y la autenticidad como el primer día.

¿Qué destacas de tu trabajo?

La vocación. Trabajar en la restauración es 100 % vocacional. Recuerdo que desde muy pequeño, cuando iba a la tienda de mi tía, me quedaba detrás del mostrador y me fijaba en los envases que llevaban los clientes en la bolsa. Como entonces los envases eran reutilizables, me anticipaba y les preparaba lo que me imaginaba que iban a pedir. Siempre estaba alerta porque me gustaba que los clientes estuvieran contentos.

ELS DESTACATS DE LA MÒNICA

Un rincón de Europa

Praga. ¡Es una ciudad de cuento!

Un plato europeo

Espaguetis italianos. Me gustan con todo tipo de salsas: a la carbonara, con pesto, a la boloñesa…

La mejor compañía

Mi familia.

Una receta de Viena

Me gusta mucho la hamburguesa Oxbridge: contundente y con contraste de sabores.