Inspiración por Europa

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Copenhague

La revolución gastronómica nórdica

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Copenhague es una ciudad que se asocia casi de manera automática con los conceptos de diseño y vanguardia. La capital de Dinamarca se ha posicionado en los últimos años como una urbe práctica, cómoda y funcional en la que el diseño lo invade todo: desde su concepto decorativo, como urbanístico y gastronómico.

Basta escarbar un poco para descubrir que la capital danesa es la sede de muchas marcas conocidas. En sus calles y escuelas se han formado grandes creadores como Arne Jacobsen, Verner Panton o Erik Magnussen… Firmas reputadas como Bang & Olufsen, Lego o Bodum también son danesas. Es una ciudad innovadora que también alberga uno de los metros más modernos del mundo, con vagones sin conductores.

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Sus hoteles se caracterizan por su estilo nórdico y danés a la vez, con decorados limpios, discretos, sencillos pero preciosistas; concebidos para el disfrute de las personas, pero sin perder de vista el matiz practico.

Cuando alguien pregunta qué comer en Copenhague la respuesta es clara: smørrebrød y sild. ¡Dos platos imprescindibles!

Lo mismo ocurre con la gastronomía. Cuando alguien pregunta qué comer en Copenhage la respuesta es casi siempre la misma. Si hay un plato danés típico por excelencia ese es el smørrebrød. Una especie de sándwich frío (la traducción literal sería: pan con mantequilla). Preferiblemente con pan de centeno que admite variedad de ingredientes: salmón ahumado, gambas, pepinillo, huevo… Y de aperitivo ¿qué tal unos sild (arenques) con nata, marinados con aceite y vinagre? Son estas dos recetas tradicionales que encontrarás en casi todos los restaurantes daneses. Y las que recomiendan siempre en las guías en el apartado dedicado a “qué comer” en la capital danesa”.

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Pero la moda del diseño también ha llegado a la cocina. En los últimos años Copenhague también puede presumir por haber dado un giro a sus conceptos gastronómicos. Para tomar una caña hay más opciones que el colorista muelle del canal del Nyhavn, el lugar más emblemático de la ciudad, lleno de terrazas.

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En los últimos años han abierto por toda la ciudad mercados gourmets donde degustar productos de proximidad y recetas ecológicas con presentaciones preciosistas. Allí el buen ambiente está asegurado. Son destinos muy recomendables especialmente para quienes quieran tomarse una cerveza, la bebida preferida de los locales. Las marcas danesas por excelencia son Carlsberg y Tuborg aunque en estos mercados cada vez se ven más cervezas artesanales.

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En Copenhague también se encontraba el que fue considerado durante mucho tiempo el mejor restaurante del mundo: el Noma. Un restaurante que era internacionalmente aplaudido y admirado no sólo por los platos nacidos del genio de su dueño, el chef René Redzepi, ni por su decoración de aspecto industrial o por su servicio desenfadado e impecable, sino por su filosofía. Filosofía con la que lideró la llamada “revolución gastronómica nórdica”.

La ciudad alberga uno de los mejores restaurantes del mundo: Noma, el líder de la revolución gastronómica nórdica.

Lamentablemente, el Noma cerró sus puertas hace ya unos meses, aunque la idea es reabrir en 2018 en el barrio de Christiania, el más alternativo y radical de Copenhague, la ciudad que presume por ser una “capital libre”.

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Por suerte, el buen hacer del chef Redzepi creó escuela. Actualmente en Copenhague hay más de diez restaurantes con estrella Michelin y muchos más que carecen de reconocimientos y a los que también se puede degustar lo mejor de la gastronomía danesa. Todos ellos ofrecen cartas exquisitas, con smørrebrøds  de diseño, reinventados, saludables, nutritivos y con ingredientes tan originales como langostinos, algas, carnes variadas… Mezclas. Maridajes. Lo de siempre pero con otros matices, con otra presentación, imagen que coincide con la personalidad de la ciudad. Sabores que despiertan interés pero que quizá no gusten a todos.

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La Sirenita es el emblema de Copenhague y de todo el país, Dinamarca. Un personaje nacido de la pluma de otro danés de renombre: Hans Christian Andersen. Su pequeño tamaño sorprende, pero cuando se la contempla con detenimiento, se entiende su fuerza y su melancolía. Lo mismo ocurre al contemplar algunos edificios de la ciudad. Detrás de simples fachadas aparecen sorpresas curiosas: esculturas de dragones, formas redondas… Así es Copenhague, pequeña, manejable, humana y cuando profundizas en sus detalles cotidianos, deliciosa.

Para más información puedes consultar la web de la Oficina de Turismo de Copenhague.

LAS CLAVES DE ESTA CIUDAD:

Un libro

Secret Copenhage es un libro de Jonglez que habla de los tesoros escondidos de la ciudad. Una obra indispensable para los locales y visitants que quieren explorar la cara menos conocida de Copenhague.

Un personaje

Lars von Trier, el padre de películas tan populares com Dogville o Dancer in the dark, nació en 1956 a Copenhague. A día de hoy es considerado uno de los directores de cinema más innovadores y multidisciplinarios del panorama actual.

Un lugar

El parque de atracciones Tívoli abrió sus puertas en 1843, convirtiéndose en el parque más antiguo del mundo. Es uno de los destinos preferidos de los daneses y visitantes de todo el mundo y es que cada año recibe cerca de ¡cuatro millones de visitantes extranjeros!

Una canción

Más que una canción, Copenhague presume por ser la ciudad de Carl Nielsen, uno de los compositores daneses más reconocidos del país.

Un plato

La pasta más popular de Copenhague es Wienerbrød, una masa de hojaldre y almendras, canela y cardamomo. ¡Una delicia!

Una fiesta

La Noche de Walpurgis que se celebra el 30 d’abril y hace referencia a una santa inglesa, Walpurga. Existe la creencia que esta santa protegía de los encantorios y brujerías. En el pasado, en la noche del 30 se celebraba la llegada del verano bailando al lado de la hoguera.