Inspiración por Europa

Viaja y sueña: descubre los puntos de encuentro del continente y explora las huellas de su historia con una nueva mirada.

Amberes

El diamante de Flandes

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El escritor y viajero Florentino Ludovico la describió como “la ciudad más bella del mundo”. Se refería a Amberes, situada en la provincia de Flandes, en Bélgica. Y lo decía con razón. En aquellos años, esta ciudad flamenca era una urbe rica, sede de la primera bolsa europea y el centro internacional de la tapicería, negocio próspero desde el siglo xiii. Y también era el centro neurálgico del comercio de diamantes, industria que se desarrolló gracias a la importancia de su puerto, al que llegaban estas piedras preciosas procedentes de Sudáfrica, Namibia, la India…

“La ciudad más bella del mundo”, según el escritor y viajero Ludovico

Toda esta riqueza pronto se reflejó en la ciudad. De aquellos prósperos tiempos datan los edificios señoriales, las hermosas mansiones y los emblemáticos edificios de las lonjas gremiales del siglo xvi, los cuales se conservan impecables y son fáciles de reconocer por sus tejados escalonados. Donde más se concentran es en la Grote Markt (Plaza Mayor), en la que reina el renacentista Stadhuis (Ayuntamiento), originario de mediados del siglo xvi, otro de los vestigios de los años dorados de la ciudad.

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Nani Arenas

Fue Amberes también ciudad de grandes iglesias, de ahí el apodo de “ciudad de las cinco catedrales”. La más importante es la catedral de Nuestra Señora, una obra maestra del gótico y el templo más grande de Flandes. Pero son muchas más. Hay que añadir a la lista la iglesia de San Andrés, la de San Pablo, la de San Jaime y la de San Carlos Borromeo, la iglesia de Rubens (1577-1640) por excelencia.

Han pasado los años y Amberes conserva la fama de ciudad boyante, moderna y cosmopolita. Brilla aún como una potencia económica gracias a la frenética actividad de su puerto, considerado el segundo más importante de Europa. Se mantiene como capital del diamante, industria ahora millonaria que gira en torno a dos calles, Schupstraat y Hoveniersstraat, donde se concentra el 70 % del negocio mundial de compra venta de estas piedras preciosas.

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Amberes es una ciudad de tradición textil desde el siglo xiv que a finales del siglo xx supo reinventarse para convertirse en referente de la moda a nivel mundial. Uno de sus impulsores fue El ModeNatie, un centro que acoge el Flanders Fashion Institute, creado en 1964 para apoyar y promocionar la moda belga. Esta institución, en la que se han formado los más grandes modistos del mundo, es considerada la cuna de un movimiento vanguardista formado por los llamados “Seis de Amberes”, un grupo de diseñadores nacido en los años noventa que rescataron su tradición textil para ponerla al servicio de la actualidad. Este movimiento coincidió con el nacimiento de una escuela de moda en la Real Academia de Bellas Artes, y con el auge de muchas más escuelas que hoy en día siguen impregnando de diseño las calles de Amberes.

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Además de los diamantes y la moda, Rubens es otro de los tesoros más preciados de la ciudad. Aunque el pintor no nació en Amberes, vivió allí durante más de veinticinco años, en una casa taller reconvertida hoy en museo. En la actualidad, la ciudad aún conserva más de medio centenar de sus pinturas repartidas entre casas, museos e iglesias.

Histórica es así mismo la tradición cervecera de Flandes, y Amberes no es una excepción. Cada ciudad flamenca tiene su propia cerveza y aquí toca pedir una botella De Koninck, la marca local acompañada a ser posible de unos mejillones (moule) con patatas fritas. Delicias sencillas, pero que no faltan en la dieta de todo flamenco que se precie y que se venden en los puestos callejeros que hay repartidos por toda la ciudad.

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Los golosos también tienen en Amberes su paraíso. ¿Qué tal un gofre o waffle en flamenco? Sí, ese es el idioma oficial de la ciudad y el que se escucha por todas partes. Para finalizar, una obviedad: no se puede hablar de Amberes sin dedicar unas líneas al chocolate, un manjar belga por excelencia. Su buena fama es también internacional gracias al afán por innovar, destacar y vender que caracteriza a los flamencos. Dicen que ser chocolatero en Flandes es un arte y es cierto.

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¿Pruebas? En Amberes hay una visita obligada en ese aspecto: la tienda o, mejor dicho, el palacio del chocolate de Dominique Persoone, un templo donde se puede ver cómo preparan los chocolates en el obrador de cristal y adquirir productos tan originales como un “esnifador” de chocolate o una barra de labios comestible. Pocos destinos hay que dejen tan buen sabor de boca.

¡Conoce como sobrevivir en Amberes!

Para más información puedes consultar la web de la Oficina de Turismo de Amberes.

LAS CLAVES DE ESTA CIUDAD:

Un libro

Amberes 1944. La campaña del estuario del Escalda, de Pablo Gil Cuevas, es un libro que nos habla de la Segunda Guerra Mundial y del objetivo de los alemanes de asaltar el puerto de Amberes.

Un personaje

Por toda la ciudad se puede respirar el arte del pintor barroco Peter Paul Rubens (1577-1640). La casa donde él vivió durante veinticinco años sigue siendo uno de los lugares más visitados de la ciudad.

Un lugar

La freiduría Frikot Max es el mejor lugar para probar las patatas fritas más populares de la ciudad. ¡Disfruta de unas crujientes y doradas patatas con más de 170 años de historia!

Una canción

Antwerpen del grupo británico Enter Shikari, hace referencia a la leyenda que explica el origen del nombre de la ciudad. ¿Sabías que antwerpen significa ‘la mano que lanza’?

Un plato

Las peculiares croquetas de camarones se caracterizan por su intenso sabor a marisco y por ser tan cremosas como las de aquí. Pero no te confundas, ¡que allí las croquetas son el primer plato!

Una fiesta

El Festival de Jazz de Middelheim, que se celebra cada dos años en agosto, es una buena oportunidad para disfrutar de música en directo al aire libre en el Park Den Brandt, que esconde lugares encantadores con curiosos animales.